miércoles, 19 de agosto de 2009


me preguntan: Que te pasa?


Lo que respondo es: - Nada.

Lo que debería responder es: Que NO PUEDO MANTENER LA SONRISA si tengo agujas clavadas en el corazón y alguien las oprime, no hay colores cuando veo todo gris y las paredes se cierran; se acercan cada vez más a mí mientras se acaba el oxígeno. “Dios” cierra la puerta y no me abre ventanas, estoy sola, grito y nadie se ocupa de intentar un mínimo tajito en mi burbuja que es más bien una nube de lluvia, oscura y con truenos que me dan espasmos mientras las agujas se hunden cada vez más fuerte, no puedo respirar y mis ojos son de repente cataratas, mi garganta se satura de gritos sin ruido y mucho menos sentido, porque de nada sirve gritar el silencio desde adentro de un caparazón que creè para evitar ser víctima de sentimientos como este. Ahora el daño me lo estoy provocando yo misma, parece ser, gritando en silencio, dejando de respirar. Debe haber personas allá afuera. Alguien tiene que haber. Las probabilidades de que alguno de ellos vaya a entender la desesperación de la rutina y lo cotidiano son pocas, mas es justo imaginar un rayo de luz en la tormenta.. Al menos un alma que no soporte el mismo café cada mañana debería existir en ese mar de ovejas que cumplen con un horario erróneo; y que se pierda en la risa y en lo efímero, por dios, que se pierda en lo efímero.

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